
Este extraordinario monumento, definido como: "una lágrima en el rostro de la eternidad" probablemente sea la mayor ofrenda de amor que un hombre haya hecho a una mujer. Shah Jahan lo mandó a construir para albergar los restos de su amada Mumtaz Mahal logrando así que su memoria fuera honrada eternamente. Su construcción demandó 20 años y la mano de obra de 20.000 trabajadores, miles de elefantes que transportaban bloques inmensos de mármol, sumas incalculabrles de piedras lapislásuli afgano, turquesa de Tibet, cristal chino, ónice persa, ágata de Yemen, coral del mar de Arabia, diamantes, y magnetita, entre muchos otros elementos.
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